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Apertura del curso para profesores acerca del Concilio Vaticano II

El Instituto de Ciencias Religiosas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dio inicio al segundo ciclo del curso de actualización teológica “A 50 años del inicio del Concilio Vaticano II”, el que surgió como una necesidad de los mismos profesores por tener un ámbito de formación teológica, aspecto que va en la línea de la misión y visión de la institución.

En el primer ciclo se atendieron los aspectos más significativos del Concilio en cuanto a su contexto y aportes a la Iglesia y al mundo, las novedades que trajo y el motivo de su celebración.

En el primer ciclo se atendieron los aspectos más significativos del Concilio en cuanto a su contexto y aportes a la Iglesia y al mundo, las novedades que trajo y el motivo de su celebración, “pues evidentemente hay cambios que encomiamos, porque si bien existen afirmaciones al interior de los documentos conciliares que hoy nos parecen obvias, como la valoración de la participación y rol de los laicos al interior dela Iglesia,  ese hecho no era tan evidente antes del Concilio”, indicó Eugenia Colomer, docente del Instituto de Ciencias Religiosas.

Este segundo ciclo tiene dos temas a tratar: uno lo hará en torno al Concilio Vaticano II y su influencia en Latinoamérica, desde Medellín a Aparecida, donde el centro estará en visualizar la senda abierta para las Conferencias del Episcopado Latinoamericano en continuidad creativa con él, y las primera sesiones estarán a cargo del padre Dietrich Lorenz, Vice Gran Canciller de la PUCV. En un segundo momento se tratará el tema de los desafíos éticos actuales a la luz del Concilio, tema que estará a cargo del profesor Juan Pablo Faúndez.

En el inicio de este curso, el Vice Gran Canciller exhibió un video sobre la reciente peregrinación a Lo Vásquez, que permitió abrir paso a la esperanza y a dar cabida a otros. Mencionó que “la fortaleza y espíritu, sobre todo de los jóvenes, me motivó aún más en esta caminata, ocasión en la que dimos testimonio de nuestra fe”.

“El Concilio trae consigo algo muy especial. En élla Iglesia se mira a sí misma y se reconoce como inserta en el mundo, partícipe de sus gozos y esperanzas, de sus angustias y temores, por lo que no puede estar ajena de los problemas del mundo, porque a Dios le ocupa y preocupa todo lo que le ocurre a la persona humana que habita históricamente”, explicó Eugenia Colomer.

Frente a los acontecimientos de la contingencia, el padre Dietrich Lorenz señaló que “la Universidad Católica no puede caer en un reduccionismo ontológico. Si bien tiene que enfrentar nuevos desafíos, no debe jamás atropellar la dignidad humana, porque tiene una responsabilidad social hacia sus trabajadores y alumnos”.  

Ante este escenario y en palabras de la académica Eugenia Colomer, “esta Universidad no es neutra frente a la concepción del hombre y del mundo, y la mirada que tiene frente a la realidad es a la luz del Evangelio, razón por la cual un profesor que es parte de esta Casa de Estudios muchas veces está desafiado a dialogar y dar razón de su esperanza”.

Por lo tanto, no se trata de imposiciones sino de dar apertura a la dimensión espiritual, ya que “hay un mundo anónimo, con poca capacidad de escuchar que dificulta la consolidación de la propia identidad y el problema es que los valores se desplazan hacia lo externo, cuando lo importante es ser coherente con uno mismo”, reflexionó Jaime Cavada, psicólogo clínico y oyente del curso.

Asimismo, destacó en esta instancia que los alumnos tienen interés en lo espiritual, pero ello va a depender de cómo uno lo aborde, porque si se hace a partir de la culpa y la sanción, no se va a producir un encuentro de confianza, por lo que resulta fundamental no descuidar la educación afectiva que hoy tanta falta nos hace.

 “Tenemos el deber moral de descubrir la verdad y vivir conforme a este valor con honestidad, coherencia y transparencia, donde la búsqueda de la verdad y el trabajo desde la fe, sea el sello de los alumnos egresados de la PUCV”, reflexionó el Vice Gran Canciller.

Por Magdalena Cáraves

Dirección General de Vinculación con el Medio